AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

Los Agents Rurals intervienen 50 trampas para cazar furtivamente en la Segarra (Lleida)

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Los Agents Rurals intervienen 50 trampas para cazar furtivamente en la Segarra (Lleida)Agentes del Grupo Especial de Venenos y Antifurtivismo interceptaron el pasado viernes 2 personas que habían colocado más de 40 trampas ilegales de caza (lazos no selectivos) dentro del Espacio de Interés Natural del Valle del Llobregós y en un Área privada de Caza en el término municipal de Torrefeta y Florejacs (Segarra). En el registro del vehículo, se encontró 10 trampas más y otros elementos utilizados para la captura y la repoblación. El objetivo de los lazos era capturar depredadores que podían eliminar las especies cinegéticas de la zona, aunque al no ser selectivo el método podían quedar atrapados otros animales protegidos o domésticos. Los Agentes recogieron ocho zorros muertos y uno de vivo que pudieron liberar en el mismo lugar.

Las dos personas interceptadas son el titular y el gestor del Área de Caza, y también otro socio que participaba en los hechos. Ante la confirmación de que habían liberado conejos, también se hizo una denuncia por la liberación de especies cinegéticas sin autorización y sin la guía de transporte sanitario correspondiente.

Además del elevado número de trampas, su distribución en los principales pasos por donde transita la fauna y la metodología empleada (colocación de la trampa), indican que presuntamente se conocía perfectamente cómo se podía conseguir la máxima efectividad con este tipo de trampas, con el añadido de que el método "conducía" la fauna hacia la trampa.

El gran número de trampas retiradas por los agentes evitó un resultado mucho más importante de especies afectadas. También es básica la colaboración ciudadana en este y en otros casos. En ocasiones, la detección de este tipo de trampas pasa desapercibida porque se lleva a cabo en lugares frecuentados sólo por excursionistas, observadores de naturaleza u otros usuarios ocasionales.

El uso de este tipo de trampas masivos y no selectivos está tipificado como un delito contra el medio ambiente en el Código Penal y puede conllevar penas de hasta 2 años de prisión para los autores, así como la suspensión de las actividades en el área de caza afectada.

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