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AEAFMA (Asociación Española de Agentes Forestales y Medioambientales)

No hay peligro..!

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No hay peligro..!El monte está sucio. El monte es un polvorín. Etc. Estas y otras muletillas son típicas de barra de bar y tertulia de sobremesa desde mayo hasta la fecha, este año, un poco más. Hasta ayer mismo más de 7.000 hectáreas ardían en Galicia, en un solo fin de semana, además de otras tantas en Asturias, Cantabria y comarcas de León, Zamora y Salamanca. La Junta de Castilla y León calcula el operativo de incendios forestales de acuerdo con el ritmo de las medias estimadas; medias establecidas por los valores estadísticos de los índices de cálculo que se estudian en las Escuelas Superiores de Ingeniería de Montes, donde el volumen de biomasa o combustible forestal disponible a través de los mapas de vegetación es prácticamente igual o varía muy poco, la orografía es prácticamente la misma y la mayor variable de la ecuación la aportan las condiciones climáticas. Los medios de comunicación se han aprendido de memoria la regla del K=30. Más de 30 º C de temperatura, menos de 30 % de humedad relativa y más de 30 Km/hora de viento; nosotros añadimos una constante más; menos del 30 % del operativo de incendios en funcionamiento. Este factor también es importante, con un dispositivo de medios de extinción al 30 % del existente apenas hace 20 días. El 30 de septiembre termina la época de peligro alto de incendios y la Junta alarga la época de peligro medio semana a semana, primero hasta el día 5 de octubre, ahora hasta hoy mismo 19 de octubre. A partir de mañana 20 de octubre ya se pueden adquirir autorizaciones para uso de fuego. Lo que ha ocurrido en Galicia, aunque en este tema no conviene generalizar, no forma parte de ninguna trama terrorista ni plan de desestabilización política; detrás de ello en el 90 % de los casos están personas normales, realizando un mal uso de fuego o un uso de fuego totalmente irresponsable, donde nadie espera esas consecuencias, donde la tremenda excepcionalidad del huracán Ophelia ha metido vientos de más de 90 km/h a unas llamas que no eran precisamente las de una tarta de cumpleaños. Multitud de focos secundarios provocados por saltos de llama; operativos bajo mínimos y colapsados por completo han hecho el resto. Mañana lo habremos olvidado. No hay peligro.