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Asosiación Española de Agentes Forestales y MedioambientalesAsosiación Española de Agentes Forestales y Medioambientales

Fuente: El Confidencial

El lanzamiento de petardos y las hogueras disparan el riesgo de incendio forestal

Los fuegos artificiales provocan cada año miles de incendios. Todos debemos tomar las medidas de precaución necesarias para evitar que la noche más mágica del año convierta el bosque en cenizas

Los riesgos de petardos e incendiosTodos los que amamos la naturaleza y tememos la amenaza de los incendios forestales vivimos las celebraciones de las verbenas de San Juan, la famosa 'nit del foc', con especial angustia. Hace unos años me tocó cubrir la noticia de un incendio forestal ocurrido tal noche como hoy en una de las calas más bellas de la Costa Brava: Sa Tuna, en el municipio de Begur (Girona).

Aquella noche más de doscientas personas fueron evacuadas por los Mossos d’Esquadra, mientras celebraban la verbena de Sant Joan en sus casas de playa, para ser conducidas al pabellón de Begur mientras los bomberos controlaban el avance de las llamas.

Nada esta controlado: una sola chispa de petardo arrastrada por una leve ráfaga de viento puede prender el fuego en el monte

Los Agentes Rurales comprobaron al día siguiente que el fuego había sido provocado por un cohete que había sido lanzado desde una de las viviendas de la ladera de enfrente. Seguramente quien los hizo actuó de manera inocente, sin la menor intención de provocar el daño que acabó causando, pero plenamente consciente de que aquello era una temeridad. Y las temeridades con fuego salen muy caras.

Fue necesaria la intervención de más de catorce dotaciones de bomberos para controlar las llamas, que acabaron calcinando buena parte del bosque de pino piñonero que caracterizaba el bellísimo paisaje de Sa Tuna. Todo por un maldito cohete.

Cada año se producen más de un millar de incendios forestales provocados por el uso indebido de petardos y fuegos artificiales. Pese a que la ley prohíbe expresamente disparar cualquier artefacto pirotécnico a menos de 500 metros de las zonas boscosas, son muchas las celebraciones que desoyen la normativa legal, incluso en situaciones de alerta.

Uno de los casos más escandalosos en este sentido fue el del incendio que se declaró durante la celebración de las fiestas patronales del municipio valenciano de Cullera en abril de 2014. En las imágenes, que varios vecinos compartieron en YouTube y dieron la vuelta al mundo, se aprecia como el incendio forestal calcina la montaña del pueblo mientras los fuegos artificiales siguen iluminando el cielo sobre las llamas.

Lo más fuerte es que aquella noche toda la Comunidad Valenciana se encontraba bajo amenaza de nivel tres (sobre cinco) por riesgo de incendios, con lo que estaba rigurosamente prohibido cualquier el empleo de cualquier tipo de actividad pirotécnica.

En Barcelona, este mismo año comenzó con un incendio declarado en la montaña de Montjuïc provocado por los fuegos artificiales con los que la ciudad celebró los festejos de Nochevieja. Las llamas, visibles desde varios puntos de la ciudad, se iniciaron cuando las palmeras de los cohetes crepitaban en el cielo, mientras los bomberos se afanaban en controlarlas.

Este año las circunstancias son especialmente delicadas debido a la abundancia de combustible en forma de leña que se acumula en nuestras arboledas como consecuencia del paso de las fuertes borrascas que, como Filomena, arrancaron ramas y tumbaron árboles que ahora están a punto de prender a la menor imprudencia.

No se trata de prohibir los festejos tradicionales vinculados a la tradición del fuego y los petardos. Pero tal vez haya llegado el momento de adaptar la celebración de las hogueras y los fuegos artificiales a las condiciones especiales de altas temperaturas y elevado riesgo de incendio que se dan por estas fechas. Unas condiciones que a medida que avancen los efectos del cambio climático no harán sino aumentar el riesgo de incendio y que exigen mayores medidas de prevención por parte de todos

Si eso fuera así, si entre todos hiciéramos un esfuerzo para evitar el riesgo, reduciríamos el peligro de las hogueras y los petardos en la noche de San Juan evitando que, como cada año, muchas verbenas acaben con el sonido de las sirenas de bomberos y Agentes Forestales acudiendo al bosque para apagar las llamas provocadas por la imprudencia y la irresponsabilidad.

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